Después de que la Pequeña Gigante y su tío Escafrandra dejaran la tendalá en Shagüito es preciso filosofar sobre una palabra, concepto o quéseyo del que harto se ha hablado últimamente: “Cultura“.
Complejo, ah.
Por lo mismo, es poco comprensible el cómo varias personas se atreven a definirla como un algo o bien, a atribuirle características que debería tener, tal wannabe aspiracional quisiera para un país en el que, por lo visto, es un inadaptado. Es que está muy de moda el tratar de definir al shileno como un ente poco atractivo, desolado, con más pellejo que carne, con más rotería que clase.
Eso de tildar al compadre que tira basura en plena Alameda como “inculto“, como que causa un poco de picazón. No porque obviemos que eso es una acto dirty, coshinon, de poca monta, de poca educación o bueno, lo que sea. Pero, ¿es algo así como para decir categóricamente que el chileno es “inculto” por mostrar la hilacha en plena Alameda, cuando miles y miles de personas disfrutaban de una intervención urbana masiva?
A raíz de esto, o bien, a raíz de las hartas toneladas de basura que tuvo que levantar el municipio de Santiago al día siguiente de que Royal de Luxe abandonara nuestro estrecho país, todos saltaron a cuestionar la capacidad de nosotros, como ciudadanos, para comportarnos “como se debe” a la postre de estos eventos artísticos. Que “no estamos a la altura“, que somos “sucios“, que somos “incultos“, que somos “hartas cosas“.
Y así, sociólogos, antropólogos y sicólogos por correspondencia miraron a huevo, desde sus altares, el comportamiento de una masa de gente que según ellos, por muy lindo que haya sido el espectáculo, demostró que no están preparados para recibir un show de aquella magnitud.

Hola, soy chileno, tiro basura a las calles y soy "inculto".
Está bien criticar; está bien analizar, pero hay que tener claro que al momento de valorar o adjetivizar un hecho, hay que ser muy cautelosos. El error de todos esos analistas esporádicos es el haber puesto en dicotomía la palabra “cultura“. Una analogía forzada que contradijo -a propósito- la proporción de lo que ofreció el número estrella de ”Santiago a Mil” y el comportamiento de sus espectadores.
Las ansias de estos esnobistas de ver en este tipo de acontecimientos un Chile más norteamericanizado y/o europerizado, que con vista gorda se mofaron de la actitud de una gran cantidad de personas, en su mayoría familias humildes y de sectores populares, peca de arribismo y responde a su vez, a esa disyuntiva que injustamente pusieron en tela de juicio, al condenar actos tan naturales de nuestra genética como chilenos el botar basura a las calles.
El karma de la inconclusa y difusa “cultura chilensis” que tan bien define Contardo en “Siútico” o Hunneus en “Cultura Guachaca” o “Lo Comido y lo Bailado” es esa marcada ansia de mirar más allá de lo que nuestra cordillera permite, no con esa natural y legítima intención de querer ser más y emular logros de países desarrollados, pero sí con esa cosa desagradable de sentirse un algo que no se es y renegar de la cuna en que irremediablemente nacimos.
El tema no va por “culturizar” al país, ni tampoco por “construir” la “cultura” entre todos. Si es por apostar por una interpretación de lo que es “cultura”, diría que es un conjunto de significados y significantes que definen, en este caso, a una nación. Dígase: la suma de roterías, siutiquerías y términos medios dentro de nuestra sicología colectiva. Punto.
Ergo, todo manifiesto que apele a ella no es más que un ejercicio ovárico, circular y redundante, ya que lo único que hacemos al intentar acotar un concepto tan amplio y complejo como éste es minimizar, en la práctica, el real alcance que puede tener, aplicada en todo su esplendor.
Hola
Para mi tu actitud es la arribista y prejuiciosa. Según tú “al condenar actos tan naturales de nuestra genética como chilenos el botar basura a las calles” es esnobista y arribista, pero te equivocas.
Según tú apreciación, es natural que las personas pobres y “humildes” tengan conductas de ensuciar y lanzar basura en donde quieran, y según tu mismo punto de vista, calificar eso como algo malo es pretender “europealizar” la sociaedad y ser arribista.
Super prejuiciosa tu opinión por que asumes que las personas pobres tienen esa conducta grabada en su ADN y es parte de su cultura. Es como si Yo asumiera que por ir a la Portales eres un cuico apestoso.
¿Acaso criticar la conducta de las personas por dejar toneladas de basura es ser arribista? ¿Acaso ener conciencia de la limpieza y de nuestro espacio es ser esnob?
¿Desde cuando querer vivir en una ciudad o medio ambiente límpio es ser sinonimo de siútico o algo parecido?
Creo que la crítica destemplada y pueril, digna de adolescente que quiere parecer irreverente por tener una página donde decir lo que se le plazca le queda mejor a SSR o a GUGULSON. A ellos SI les sale.
Chao.
Un saludo te mandan las señoras que se sacaron la cresta limpiando la Alameda, al día siguiente de “la pequeña gigante”.
Seguramente debes tener “nana” y debes creer que para ella es natural o “parte de su cultura” vivir en la basura.