Es un gallo súper bacán y tiene 24 años, por cierto, bien lúcidos para que se yo le considere como uno de los artistas con más proyección dentro del circuito indie rock. Quizá el que le siga la pista a bandas connotadas de la isla del reino como Razorlight, The Kooks o Arctic Monkeys, las cuales sin duda, son una fuerte influencia en el estilo que propone.
El chico éste es británico, de Inglaterra específicamente, de Londres más específicamente y de un poblado llamado Blackheat mucho más específicamente. Puro Wikipedia cabros, disculpen.
Pero Wikipedia no da percepciones. No claro que no. No tiene oídos, como yo.
Si es por eso, digamos que el primer disco de Jack, llamado Matinée (2007) es como el típico primer LP de una banda. Es decir, un disco tímido, con altibajos, pero siempre dejando los peaks bastante altos que marcan el paso para un segundo álbum. Si me preguntaran a qué se parece, bueno la verdad es que diría que suena parecido a algo así como Lucho Barrios en sus mejores años. No mentira… a Vampire Weekend ¿dale?
“Made of Codes” es una de esos peaks del disco que hacen mover las patitas; que hacen, en verdad, de la interpretación una verdadera taquicardia musical, al igual que “Second Minute or Hour”, que también nos deja súper saltones. Con la suma de estos peaks más otros, como el genial single del disco “Spit at Stars”, el cual abre el tracklist de 11 canciones de Matinée, se puede decir, a grandes rasgos, que es un disco rápido, dinámico con guitarras aceleradas sin mucha distorsión, con sonidos limpios y riffs bien armaditos pero inquietos.
¿Un estilo? Bueno, podría ser algo así como una mezcla de rockabilly con sonidos vocales propios del soul y algo de rock “moderno”. O sea, ese resultado que dan todas las bandas con dos guitarras, un bajo y una batería. Si no me cree, escuche “Learning Lines”, que son tres minutos y veintinueve segundos de armonía vocal con la cantidad precisa de falsetes agradables y arreglos instrumentales que dejan al oído más que satisfecho. Algo que hace rato está haciendo del rock británico un verdadero referente para los gustos más refinados, sobre todo con ese inglés de gentleman y baterías con beats alegres, pero a ratos, lineales. Aunque ojo… no aburren.
Jack Peñate – Spit at Stars
El pasado 22 de junio, salió del horno el segundo trabajo del británico titulado Everyting is New. Y bueno, Jaime Peñate acertó con el nombre de este disco, porque la dura que es todo nuevo. Acá nos encontramos con una producción más trabajada y con una estructura rítmica mucho más variada y casi ecléctica, la cual se deja bien en claro en los 9 tracks de este álbum.
Everything is New es un viaje muy cuático de estilos, deja de lado esa chapa “rockabilly” de Matinée con esos riffs gustosamente taquicárdicos y guitarras armónicas impacientes por tener protagonismo, para así dar paso a la experimentación con un soul sin culpas y ciertos resabios de rock-pop, rozando pero muy someramente lo que hace VanWyngarden y Goldwasser en MGMT. “Everything is New” y “Tonight’s Today”, primer single del disco, son fiel reflejo de esta nueva propuesta de Peñate.
Jack Peñate – Tonight’s Today
Si el álbum anterior tiene altibajos, éste es una cosa muy rara. No sé la verdad, no sé cómo describirlo porque en serio, es tan variada esta mezcla que cuando escuchas “Give yourself away” o la mismísima “Tonight’s Today”, dices: “¡¿QUÉ CHUCHA?!”. Porque en serio, cuesta describir cómo desde la popera cuasi-industrial “Pull my heart away”, con la que comienza el álbum puede llegar a esas verdaderas batucadas. Y lo preocupantemente fantástico es que aquella sorpresa es una lo
constante que puede sentirse durante toda la extensión del disco.
En líneas generales, es una especie de culto a la festividad. Es un disco de carnaval, no porque sea el soundtrack de lo que vemos cada verano en Río de Janeiro, pero sí por la gruesa contundencia que dejan las canciones. Transfieren una energía especial y si bien, Everything is New tiene mucho de lo que ya escuchamos en el Neon Bible de Arcade Fire o un cierto parecido en la agudeza de la voz de Luke Pritchard de los Kooks, se logra originalidad y autenticidad por la capacidad que tiene la interpretación de la banda de Peñate al reinventarse en cada track. Algo así como si cada canción perteneciera a un álbum diferente.
cuantoo sabe este loco, muy bueno el segundo disco…la cagó
Qué bueno que haya vuelto esta sección