¿Qué pasaría si en el día de mañana, estallara una bomba terrorista que asesinara a más de un centenar de chilenos? Aparte de que canal 24 horas y CNN Chile tendrían contenido sobre qué hablar y repetirían la noticia una y otra vez durante un año entero, en el país quedaría la cagada misma.
Más allá de saber si estamos preparados para un atentado terrorista ¿Qué pasaría con los culpables si es que los logran encontrar? y más aún, qué podría ocurrir si estos terroristas son de otro país. ¿Cadena Perpetua?
En Chile no existe la Cadena Perpetua como tal. Condenar a muerte a un asesino, ladrón o violador por justicia, está muy lejos de ser una realidad aparente en el país. Tocar estos temas en el parlamento eriza la piel a muchos de los políticos que se sienten vinculados o defienden a grito pelado la facultad de Derechos Humanos que, en algún tiempo, se olvidaron por completo. El problema va más allá de que si algunos delincuentes (como el caso del asesino de “Panchita”) deben o no cumplir con la Pena de muerte, sino, que estos casos tocan la línea de la moralidad a tal punto que vuelve morbosamente interesante el tema.
Pues afuera del país, la realidad no se aleja de la nuestra. El pasado 20 de agosto, el Gobierno escocés decidió excarcelar al terrorista libio Abdelbaset Ali Mohamed Al Megrahi, condenado por el atentado contra un avión de Pan Am, que estalló en el aire sobre la localidad escocesa de Lockerbie en diciembre de 1988. Ahora dirán ¿Qué me importa? Pero el caso es trascendental para entender que muchas veces los delincuentes tienen más derechos que uno mismo, al menos acá en Chile, todos tienen celulares en las cárceles y más droga que en la propia calle.
Pues el terrorista libio, luego de haber asesinado a 270 personas, las cuales 11 murieron al caer desde el aire al suelo del Reino Unido, fue capturado recién en 1999, ya que Muammar Gaddafi, líder libio, se negaba a entregar al prófugo por malas relaciones con Estados Unidos (los cuales bombardearon en 1986 a la ciudad de Trípoli). Y sí, tenía que estar la gran potencia mezclada en el tema. Pues de las 270 personas, 186 eran estadounidenses, generado en la época, la tragedia más grande de civiles para el país Norteamericano. Ya sabrán cómo habrá reaccionado. La captura de Megrahi fue hecha gracias a la unión de la policía escocesa, la CIA y el FBI, quienes durante 3 años investigaron la tragedia, interrogando a más de 15.000 personas.
El problema aquí es que luego de que Estados Unidos se golpeara el pecho hablando de Derechos Humanos y de su ataque terrorista del 11 de septiembre, el gigante no se ha mostrado muy contento con la excarcelación de Megrahi.
Según el Gobierno de Escocia, la liberación del terrorista se debe meramente a asuntos humanitarios, ya que el imputado tiene cáncer de próstata dándole tan sólo 3 meses de vida. La decisión de liberarlo, según las autoridades, se justifica ya que el país escocés aboga por la misericordia y el perdón siempre tan característicos de esa nación.
Sin embargo, bien se sabe, que la cuestionada liberación se hizo con mucha rapidez por parte de las autoridades del Gobierno británico, lo que hace sospechar. Se cree que la liberación de Megrahi fue meramente por asuntos económicos, ya que Libia, habría firmado un tratado económico bilateral con Londres, por lo que Gordon Brown ratificó la apresurada liberación con tal de mantener a flote el tratado y el petróleo.
Más allá de saber la realidad de su liberación, ¿Qué pasa con la ética en el tema de los Derechos Humanos? Ellos no están traumados moralmente con el temita (como en Chile), pero a qué vamos cuando tocamos el problema de la vida y la muerte. No estamos haciendo juicios de valor, ni de que Dios (si es que existe) es quien debe o no dar y quitar vida, sino que hablamos de las regalías y beneficios que en muchos casos, tienen aquellos presos quienes cuando cometían su delito, no tuvieron ni un pelo de remordimiento o misericordia. Ahora, bien muchos quizás dirán que el preso tiene derecho a volver a estar inmerso en la sociedad y aprender de sus errores. Pero no nos saquemos la suerte entre gitanos, sabemos que en muchas oportunidades eso no ocurre.
Acá en Chile, los delincuentes muchas veces tienen más derechos que los propios civiles, quines ya cansados de tanta injusticia en la “justicia”, ni siquiera denuncian los crímenes. Existen casos de demanda por parte de asaltantes que fueron brutalmente golpeados por sus victimas, alegando justicia a quienes simplemente usaron su derecho a defenderse. O casos como las siempre bien ponderadas rejas con electricidad, las cuales en altos voltios pueden dejar al delincuente más que loquito, por lo que éste tiene derecho a querellarse en contra de los propietarios que trataron de defenderse.
La idea aquí no es matar al delincuente cuando te asalten, o condenar a muerte por robar un pedazo de pan, sabemos que todo esto pasa por el ámbito de la educación en donde Chile falla y cae repetidamente. La idea es tratar de generar conciencia, y esperar que la puerta giratoria, sea el gobierno que sea, deje de girar.
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